La función comercial
o marketing permite a la empresa mantener el contacto con los consumidores y
averiguar sus necesidades para producir los bienes que las satisfagan, de tal
forma que se generen intercambios beneficiosos para ambas partes.
Como ha ido
evolucionando la función del comercio, las empresas han ido
reorientando su estrategia a partir de cuatro enfoques: producto, ventas,
marketing y marketing social.
- El enfoque producto:
Las empresas con este planteamiento centran su
esfuerzo comercial en hacer productos de calidad, siguiendo
la máxima de que "lo bueno se vende solo”.
- El enfoque ventas:
El enfoque ventas conlleva una cierta agresividad
comercial, ya que se considera que el mercado es capaz de absorberlo todo si se
le somete a la presión suficiente a través de la
publicidad. El objetivo de las empresas es, por tanto, vender lo que producen,
en lugar de producir lo que pueden vender.
- El enfoque marketing:
Este enfoque parte de un estudio de las necesidades de
los consumidores para, a partir de él, diseñar y elaborar productos adaptados a
ellas.
El propósito del marketing es conocer y entender tan
bien al cliente que el producto se adapte a él y se venda por sí mismo.
Hoy el enfoque marketing sigue evolucionando y la preocupación
actual se centra no solo en atraer nuevos clientes, sino también en retenerlos
a través de la fidelización. Este planteamiento se denomina marketing de
relaciones o de orientación al consumidor. Las empresas han de mantener unas
relaciones continuas y constructivas con los clientes.
- El enfoque marketing social:
Es el dominante en nuestra sociedad, se cuestiona si
es el más apropiado en una época de deterioro del medio ambiente, escasez de
recursos naturales, pobreza y desigualdades, etc. Se intenta calibrar los
beneficios de la empresa, la satisfacción de los consumidores y el bienestar a
medio y largo plazo de la sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario